Martha Chávez, debe ser quizás, una de las mujeres más repudiadas del país, compartiendo este nada honorable título con Eliane Karp. Hace poco, se presentó en distintos medios queriendo justificar el ataque al monumento "El ojo que llora", atribuido por muchas personas a huestes fujimoristas. Creo que nada de lo que diga puede justificar semejante barbarie: atacar a un guardia de seguridad y destruir un monumento con un profundo significado Anti - Violencia es un acto condenable por donde se lo mire, y sus responsables deberían ser castigados con todo el peso de la ley. Es una muestra de intolerancia y salvajismo no aceptables en una sociedad moderna, y comparto la opinión de quienes piensan que lo más probable es que haya sido cometido por simpatizantes de Fujimori, como muestra de rechazo e impotencia ante la extradición de su líder. Pero más condenable me parece, que alguien, con estudios, y que ha sido congresista de la república, intente justificar hechos como este.
Sin embargo, algo de lo que dijo la Sra. Chávez me dejo pensando, y creo que tiene razón en un punto: Es una vergüenza que en ese monumento figuren los nombres de las víctimas del terrorismo conjuntamente con las de los terroristas. Esto es inaceptable desde cualquier punto de vista. Escucho personas que dicen que esto es así porque ambos grupos fueron víctimas de la guerra interna: Nada más apartado de la realidad. Quien por voluntad propia se unió a estos movimientos, tomó el fusil y atentó contra las vidas de personas inocentes, no puede ser considerado víctima. Víctimas los civiles muertos, víctimas los soldados caídos en combate, y aquellos que hasta el día de hoy son perseguidos por su servicio a la patria ( como los comandos de Chavín de Huantar), pero no los terroristas. Ellos fueron los únicos responsables de su suerte, y su recuerdo no debe ser enaltecido, sino deplorado. Su muerte debe ser recordada con un sentimiento de triunfo, y no de pesar. Nada de que esta fue una guerra de "hermanos contra hermanos", como a los rojos caviares les encanta decir, fue una guerra de peruanos versus enemigos, y a los enemigos de la patria no se le puede tener compasión, ni ahora, ni nunca.
Discrepo con Martha Chávez cuando dice que "El ojo que llora" debe ser destruido. En lugar de eso, creo que debe ser modificado, y homenajear solo a las verdaderas víctimas de la violencia en el Perú, y no a sus victimarios.
martes, 2 de octubre de 2007
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